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Conciliación

El banco y el mayor no cuadran porque nunca estuvieron describiendo el mismo hecho.

La diferencia entre el saldo del banco y el del mayor casi nunca es un error contable. Es el residuo de dos sistemas que registran la misma semana con distinto momento, distinto detalle y distinto nombre para la misma contraparte, y contabilidad es sencillamente el departamento donde llega ese residuo.

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¿Por qué no cuadran los saldos del banco y del mayor?

Porque responden a dos preguntas distintas. El banco te dice qué salió de la cuenta y cuándo salió. El mayor te dice a qué se comprometió el negocio y cuándo lo decidió. Es el mismo dinero y son hechos distintos, y la separación entre ambos es el estado normal, no una avería.

Casi toda la diferencia viene de cuatro sitios y ninguno es un error. Momento: una remesa aprobada el martes se liquida el jueves, y una liquidación de tarjeta llega neta dos días después. Detalle: el banco manda una línea de lo que el mayor asentó en noventa. Identificadores: la referencia que devuelve el banco no es la que guardó el mayor. Coste: comisiones, intereses y el tipo del día en que se movió el dinero de verdad aparecen en el extracto y no se contabilizaron.

Así que el trabajo no es encontrar un error. Es establecer, línea a línea, qué movimiento bancario es el mismo hecho que qué apuntes, y eso es un problema de casación, que es una disciplina distinta de la teneduría de libros.

¿Esto es un problema contable o un problema de datos?

El problema nace aguas arriba y el coste cae aguas abajo, casi siempre en los tres últimos días del mes. La prueba es quién lo arregla: quien concilia rara vez es quien provocó alguna de las cuatro diferencias de arriba.

Llamarlo por su nombre cambia dónde se pone el esfuerzo. Tratado como problema contable, la respuesta es más gente en el cierre y una lista de comprobación más larga. Tratado como problema de datos, la respuesta es mantener las dos descripciones de la semana en paralelo todo el mes, decidir las casaciones según llegan los datos y dejar que los tres últimos días sean una revisión de excepciones y no una reconstrucción del periodo.

También cambia lo que significa una diferencia. En una reconstrucción mensual, una diferencia sin explicar es un número que hay que perseguir antes de una fecha límite. En un proceso continuo, es un hecho que apareció hoy con los registros que lo produjeron, que es algo mucho más pequeño de responder.

¿De qué está hecha en realidad la diferencia?

Abre un mes y siempre se descompone en una lista corta. Conocer la lista es casi todo el oficio, porque cada parte se responde de forma distinta.

Las diferencias de momento se resuelven solas y solo hay que identificarlas y fecharlas: la fecha valor que usó el banco frente a la fecha contable que usó el mayor, guardadas como dos campos y no discutidas hasta convertirlas en uno. Las diferencias de detalle necesitan una regla sobre cuántos apuntes pueden explicar una línea, y la evidencia de que son esos apuntes en concreto.

Las diferencias de identificador son las caras. El mismo proveedor son tres nombres entre dos mayores y un fichero bancario, y cualquier casación automático falla en la tercera grafía. Eso no se arregla con una regla mejor. Se arregla resolviendo los nombres a una sola contraparte y guardando esa resolución donde alguien pueda verla y discutirla.

Las diferencias de coste son las silenciosas. Comisiones, intereses y el tipo del día aparecen en el extracto y no se contabilizaron en ningún sitio. Por separado son pequeñas, por eso nadie las persigue, y son el motivo de que una conciliación por lo demás limpia no cierre a cero.

¿Por qué empeora en el cierre?

Porque todo lo aplazado llega a la vez y llega sin su contexto. Una diferencia encontrada el día que ocurrió viene con una persona que se acuerda del pago. La misma diferencia encontrada cinco semanas después viene con una hoja de cálculo y una suposición.

Lo que la vuelve inmanejable es que se acumula. Las diferencias sin resolver no se quedan quietas: encima caen movimientos posteriores, un ajuste manual que alguien recuerda haber hecho absorbe parte de una, y al mes siguiente el hecho original ya no se puede recuperar desde las cifras. Casar de forma continua no es una preferencia de productividad. Es la única versión en la que la evidencia todavía existe.

Qué hacer con esto

Saca el trabajo de la fecha límite.

Nada de esta diferencia es raro y nada es culpa de nadie. Dos sistemas describen la misma semana de forma distinta a propósito, y alguien tiene que decidir qué línea es qué apunte.

Lo que importa es cuándo se toma esa decisión. En el día, es un juicio pequeño con los registros todavía delante y un nombre en cada excepción. En el cierre, es una reconstrucción a contrarreloj, y de las reconstrucciones salen las cifras que luego nadie sabe defender.

Dónde se trabaja esto

Dónde se sostienen las dos descripciones en paralelo

Leer el mayor, casarlo contra los extractos y leer el resultado como una posición son tres pantallas, y comparten un mismo conjunto de decisiones.

También preguntan

Las preguntas que esto siempre levanta

01¿Cada cuánto hay que conciliar banco y mayor?
Cada día que el banco manda extracto, que en casi todos los grupos es cada día hábil. El motivo es la evidencia y no la diligencia: una diferencia casada el día que aparece todavía lleva pegada la remesa, la persona y la referencia, y esa misma diferencia casada cinco semanas después lleva una hoja de cálculo y un recuerdo.
02¿Y si los dos no cuadran nunca del todo?
Deberían, en cuanto cada parte de la diferencia tenga nombre. Las de momento vencen, las de detalle se resuelven en un conjunto de apuntes, los identificadores se resuelven a una contraparte, y las comisiones y los intereses se contabilizan. Lo que queda después es lo bastante pequeño como para compararlo con el umbral que fijas con tu auditor, y ese umbral es tuyo y no nuestro.
03¿Conciliar significa escribir en nuestro ERP?
No, salvo que lo configures. El mayor se lee, la casación ocurre fuera de él y el resultado es un conjunto de decisiones con su evidencia. Donde sí quieras que se contabilicen apuntes, pasan por tu propio circuito de aprobación, y en tus libros no entra nada que no hayas aprobado.

Trae un mes y una pregunta.

Un mes de tus propios extractos y la extracción del mayor que debería cuadrar con ellos. Tú traes la pregunta que esta nota no te ha respondido del todo para tu grupo, y la respondemos sobre tus cifras.

Una sesión, vengas de la nota que vengas. Nada de diapositivas antes de los datos.